El milagro económico de Evo ¿otra mentira?

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No es lo que se hizo, diríamos al final del día, sino lo que pudimos hacer. Y esta podía ser la pregunta a los catorce años del gobierno de Evo Morales. ¿Podemos medir con la misma vara de la eficiencia a los gobiernos que tuvieron una renta nacional 10 veces menor a la que manejó el MAS en su período?

Hacer eso lleva a preguntarse, qué hubieran podido hacer los otros con esos ingresos en su momento. Y las respuestas serían subjetivas y llenas de especulación. Si de un día a otro te vuelves millonario, no te pones a pensar que hubieras hecho sino que harás con el dinero que ahora tienes.

Así que el gobierno de Evo Morales tiene que ser analizado a la luz de lo que tuvo y de lo que hizo con lo que tuvo. Este tipo de análisis fue rehuido siempre y su gobierno prefirió compararse con los gobiernos a los que señalaba como neoliberales, para jactarse de sus ingresos, de sus gastos y de sus inversiones, como lo haría un gigante ante un enano.

Dicho esto, las comparaciones deben hacerse entre su primer gobierno con el último anterior y luego entre su segundo gobierno con el primero y su tercero con el segundo. Si hacemos eso la historia de sus éxitos y triunfos se disuelve como azúcar en café.

Voy a resaltar los elementos más relevantes para no perdernos en cifras e indicadores técnicos. Lo primero que tenemos al comparar el primer gobierno de Evo Morales con los inmediatos anteriores Banzer-Quiroga- Sánchez de Lozada es el nivel del ingreso nacional medido por los ingresos provenientes de las exportaciones, estas crecieron el 2006 respecto a 1997 en 123 por ciento. Este es el impacto real. Queda claro entonces que a partir del año 2006 el gobierno de pobre paso a ser millonario.

Como todo nuevo rico, ¿qué hizo?. Gastar. Sus ingresos fiscales pasaron de 24 mil millones que tenían los gobiernos neoliberales a 104 mil millones ahora en manos del socialista Morales. Él dice que esto es el milagro de la nacionalización de gas. Mentira. Esa medida no tuvo ningún impacto de importancia en la multiplicación de los ingresos del gas, fueron los precios establecidos en el mercado de los commodities, Estudios demuestran la correlación directa entre el precio del gas y el nivel del gasto fiscal del 2006 hacia delante. Esto quiere decir que cuando más ingresos recibía por las exportaciones más gastaba. 45.7 mil millones de dólares tuvo en sus arcas. Ahora la pregunta es ¿cómo gastó?.

Evo Morales gastó el 32 por ciento de su presupuesto en las nuevas empresas públicas creadas al calor de sus caprichos, esto representó 55 mil millones de bolivianos, estas empresas además tuvieron crédito directo del Banco Central. Quince de las 31 empresas tienen asiento en el Chapare y son insolventes.

El aparato estatal burocrático creció de 220 mil empleados a 450 mil. Esto representa aún la fuerza laboral del Estado. Un peso muerto.

Comparar el segundo mandato de Evo Morales con su primer período nos lleva a remarcar la expansión del gasto y la creación de empresas públicas ineficientes junto con el engaño de la industrialización de los hidrocarburos en plantas, que hoy día no producen por falta de gas y de mercados: la planta de polipropileno descartada por sus altos costos 2.200 millones de dólares, la planta de urea costó 953 millones de dólares construida en Bulo Bulo un proyecto inicuo y la planta separadora de líquidos que trabaja al 23 por ciento de su capacidad por falta de gas. A esto debemos sumar las decisiones absurdas de firmar acuerdos con Gazprom empresa Rusa para venderle gas, y que es nuestra competencia en el mercado de urea.

La razón de ser de la “guerra del gas” quedó sin banderas. El proceso de industrialización prometido fue un rotundo fracaso. Al final Bolivia se quedó sin reservas de gas suficientes para garantizar sus exportaciones y el consumo interno, datos reales que se conocen ahora nos dan más de 8.5 TCF como reservas probadas para hacer frente a los requerimientos que tenemos.

El tercer mandato de Evo Morales comparado con su segundo fue un período marcado por el fracaso de su ambición para prorrogarse en el poder mediante un referéndum realizado el 21 de febrero de 2016 y el fracaso de las gestiones judiciales en la Corte Penal Internacional de La Haya, que nos cerró las puertas para una negociación abierta con Chile, con el fin de obtener una salida soberana hacía el Pacifico.

Este es un resumen apretado de lo que podemos mostrar a la comunidad internacional sobre el supuesto milagro económico del gobierno de Evo Morales. Al final del día, tenemos una economía que se basó en el derroche y la pésima utilización de los ingresos provenientes de las exportaciones. Se trató de un modelo basado en el aumento del gasto fiscal expansivo, en el aumento del consumo con su correlato de importaciones legales e ilegales, de la sobreexplotación de los campos gasíferos sin reposición, y de la inversión mal concebida. Lo irónico de todo esto es que a pesar de lo mal que lo hicieron, ni aun así, pudieron gastar todo lo que recibieron.

La economía nacional es pequeña y la magnitud de los ingresos fueron de tal dimensión que podríamos decir que a Evo Morales le faltó manos para disponer de todo. Por eso ahora estamos en un momento de transición entre el desarrollo de una crisis muy dolorosa o la reversión de sus causas por un gobierno con criterio para comprender que no es momento de jugar al populismo barato y condescendiente con el despilfarro a nombre de asistencia social. Tenemos una pequeña brecha para evitar caer al mismo precipicio de los años ochenta.

Dante N. Pino Archondo – Analista


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