Diez razones para (re) pensar seriamente y replantear (nos) un (nuevo) futuro para Yacuiba

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Desde hace tiempo, de manera metódica y sistemática sostengo una serie de conversaciones dialécticas, con diversas personas de todos los estamentos y sectores sociales de Yacuiba, sobre las causas-efectos por las que estamos en la (magra) situación actual. El objetivo de estos diálogos, es el de conocer con mayor profundidad y precisión, lo que piensan/sienten/perciben/creen los yacuibeños sobre el contexto actual, y quiero comentarle que los resultados de estas investigaciones arrojan que en la gran mayoría coinciden en que nos encontramos en una situación muy complicada en lo social, económico y político como consecuencia de malas decisiones tomadas, sobre todos por los políticos, y es muy evidente la frustración y el pesimismo derrotista sobre una posible salida pronta.

Lo que intento con éstas investigaciones como tertuliano, es bucear en la profundidad de la sociedad yacuibeña, para conocer con claridad y objetividad lo que hay debajo de la superficie de las aguas, escuchar los latidos y contracciones, y en base a esa valiosa información recolectada, sistematizarla, analizarla para luego diseñar una salida alternativa a la situación de crisis presente.

La propuesta programática de una Nueva Sociedad de la Agenda Yacuiba 20-40 para la construcción de la “Yacuiba del Siglo XXI”, es una repuesta seria, integral y oportuna, justamente a este contexto muy difícil, que ofrece una formidable oportunidad para un quiebre. Producto de las investigaciones de campo y de la reflexión realizada desde hace más de 10 años, es este proyecto que está explicado con detalle en un libro de más de 600 páginas que presentaré muy pronto.

Todos coincidimos que nos encontramos atrapados y prendidos en una crisis muy profunda, de la que parece difícil, hasta imposible de salir, por lo que (sin ser alarmistas y catastrófico), creo que se hace necesario declarar una emergencia municipal, con el objeto de tomar decisiones de fondo y serias.

Se hace imperioso la generación de condiciones y escenarios para el impulso de un proceso convergente y articulador de encuentro, diálogo, deliberación  y reflexión sincera y ordenada, con el fin de construir un “consenso colectivo” como bien público potenciador, a través de la concertación para la reconstrucción de (una nueva) Yacuiba entre todos y para todos.

Un espacio abierto en el que converjan de manera protagónica las diferentes corrientes ideológicas políticas de Yacuiba.

Creo firmemente que hay las condiciones de madurez apropiado para el debate político sobre nuestro futuro, tomando en cuenta que toda crisis es en si misma,  una fabulosa oportunidad para producir cambios importantes y trascendentales.

Lo que planteo con la Agenda Yacuiba 20-40, sobre la base de la visión y los pilares estratégicos, la construcción, legitimación e implementación de un proyecto líder de poder local, con irradiación regional y departamental.

Hay que destacar que la capacidad y voluntad que tiene el hombre en situación de aprietos de reinventarse, de reciclarse, de reponerse, es impresionante, extraordinaria y admirable; de soportar los peores embates, y luego levantarse y proponerse metas, y salir adelante triunfante.

La situación económica y social en Yacuiba se ha deteriorado dramática y notablemente, por no haber aprovechado una extraordinaria y única oportunidad, pues ya no hay la disponibilidad de recursos económicos como en tiempo de la bonanza nunca ocurrida en la historia republicana.

Es momento de reflexionar sobre las nefastas e infaustas consecuencias de haber otorgado un cheque en blanco a los políticos, sin ningún tipo de compromisos, condicionamientos y control.

Sobre esto, es muy importante tomar en cuenta desde el lugar de dónde hablan los protagonistas (nuevos y viejos), porque los políticos que han sido participantes (oficialistas y opositores) del proceso que se agotó y fracasó, porque no es propios que los políticos que se encuentran con un bienestar económico y social asegurado, nos hablen cínica y desfachadamente de la pobreza y la situación actual de crisis, siendo ellos los responsables primeros.

Por lo tanto, Yacuiba se encuentra frente a un dilema crítico, decisivo e histórico entre optar por un mero cambio cosmético o impulsar un proceso de transformación profunda y estructural, y debe tomar una decisión urgente en este proceso electoral local que se avecina.

1. Condiciones objetivas y subjetivas propicias

Por las circunstancias sobreviniente, sin duda que Yacuiba en este momento se encuentra trabada en un gran dilema crítico, decisivo e histórico; lo que significa que debe elegir con todos sus riesgos y consecuencias automáticas que implica, entre optar por un cambio o un proceso de transformación.

Hay que comprender que no es  lo mismo cambiar que transformar. Para este caso (de la Agenda Yacuiba 20-40), entendemos cambio, lo que implica siempre una ruptura con algo que está presente para una adaptación lo mejor a la nueva situación, la sustitución de una situación por otra; por el otro lado, la transformación, es un avanzar profundo en lo que uno es o tiene “desde dentro” impelido por una motivación profunda, por un “sentir”.

No hay ninguna duda, de que en este tiempo de la historia inequívocamente los yacuibeños nos encontramos en una encrucijada crítica, en un punto de bifurcación histórica virtuosa de oportunidad, en un período de decisión muy determinante e importante, porque dependiendo de cuál sea ésta, va a definir la viabilidad de nuestro Municipio, el futuro del mismo y el tipo y nivel de vida de nosotros.

En consecuencia, la pregunta capital sugerida por Einstein es, ¿vamos a seguir insistiendo en el mismo modelo de gobierno y gestión aplicado en los últimos 15 años haciendo lo mismo, y esperando ingenuamente resultados diferentes?, o ¿vamos a atrevernos a decidir cambiar de modelo y paradigma explorando otras rutas más prometedoras y promisorias como la que propongo a través de un nuevo proyecto de sociedad moderna?

Porque estoy absolutamente convencido de que no se trata solo de cambiar de personas (políticos) en los espacios públicos importantes y estratégicos, por otros rostros nuevos bienintencionados, de género, incluso tampoco generacional, ni siquiera (sólo) de personas competentes, porque sólo esto, no es suficiente condición, pues no garantiza absolutamente nada de resultados diferentes; sino el de substituir la actual rancia y obsoleta élite política y estructura básica institucional agotada de gobierno y de gestión.

Lo que creo firmemente que debe ocurrir necesariamente, es que solamente a través del diseño y la fundación y construcción de un verdadero proyecto contextual, visionario, desafiante, prometedor y disruptivo de (un nuevo) Municipio (sociedad) (verdaderamente) autónomo, competitivo, moderno, inteligente, incluyente y abierto al mundo, que establezca e instituya las bases (sólidas) de una nueva institucionalidad congruente con el tiempo en que vivimos, de acuerdo a una visión estratégica sostenible de desarrollo a implementarse en un tiempo determinado, la construcción de una Nueva Yacuiba moderna e incluyente, gestando, ofreciendo y garantizando “oportunidades para todos”, para el crecimiento, desarrollo, seguridad y bienestar de todos los yacuibeños.

Si sólo nos limitamos a cambiar de personas (por otras), como las autoridades ejecutivas y legislativas como ya ha sucedido en los últimos años, y seguimos con la misma estructura institucional que nos ha reportado de forma reiterada fracasos y frustraciones, y la ausencia de una perspectiva histórica en el horizonte, habremos cambiado, para no cambiar nada (gatopardismo), un nuevo simple cambio cosmético y sin efecto positivo.

Todas las condiciones favorables para el inicio del proceso de transformación están dadas de manera clara, por lo que debemos aprovechar las elecciones subnacionales como punto de partida.

2. Rotundo fracaso del caudillaje

Desde hace mucho tiempo, Yacuiba ha sido presa fácil  de este pernicioso e infecto fenómeno político, que desgraciadamente a lo largo de la historia ha destruido sociedades empobreciéndolas, dejándolas en la miseria y haciéndolas retroceder.

Como explican notables intelectuales bolivianos como A. Arguedas, C. Romero, F. Francovish, Ch. Arnade, M. Irurozqui, H. Klein, HCF. Mansilla y otros, nuestro país desde antes de su fundación, ha sido presa fácil y tierra fértil para la germinación, crecimiento y expansión del caudillismo, que ha aparecido en diversas épocas manchando nuestra historia.

Yacuiba y el Gran Chaco no ha quedado exento del contagio de esta “peste negra”, pues todo el tiempo hemos tenido como autoridades en puestos políticos claves, muy importantes y estratégicos a verdaderos caciques bonapartistas, aventureros, oportunistas, vividores, maniobreros, codiciosos, conspiradores, demagogos, ventajistas, arribistas, que añadido a estas características, fueron vergonzosamente mediocres, iletrados, incultos, indoctos, analfabetos, ignorantes. Pero eso sí, ante el poder político central del MAS y Evo Morales, lisonjeros, aduladores y zalameros hasta la hastiedad y repugnancia. En lo que han despejado todo tipo de duda, es en su ineptitud, torpeza e incompetencia en la administración de los asuntos públicos.

Lo más curioso, paradójico y catastrófico, es que a pesar de las terribles y espantosas consecuencias de desastre que dejaron este espécimen de políticos, como sociedad (todavía) no aprendemos la lección (como debería ser), tomando una acción radical de cerrar las puertas completamente a esta clase de virus contagioso.

Por caudillo se entiende el jefe, cabecilla político improvisado de un grupo, partido o comunidad, que surge de un movimiento y agitación social de masas, que usa eficazmente y de forma desproporcionada su carisma y actos de supuesto heroísmo de protectorado en circunstancias críticas, ofreciendo resistencia, defensa y soluciones rápidas, fáciles y simplonas a problemas complejos, estructurales e históricos, a cambio de apoyo y acumulación y concentración de poder político. Los caudillos son autoritarios por naturaleza, por lo que exigen obediencia y lealtad como condición y, a cambio, ofrecen protección y dádivas/recompensas/prebendas.

El caudillaje es una variante de los sistemas perversos de relaciones políticas personales clientelares del poder, muy cercano al caciquismo, especialmente como se entendía en nuestros país y en algunas zonas de América Latina.

No voy a brindar mayores detalles de esta variante, pero estoy en condiciones de afirmar que los políticos que tuvimos en situación de poder (oficialismo y oposición), tuvieron importantes y profundos rasgos de cacicazgo, y por lo resultados verificables, sin duda que su paso fue un rotundo y total fracaso como gestión pública.

Lo grave en esto es que han demostrado que no poseen un poquito de sentido de autocrítica, por lo que no se hacen cargo y responsables de las externalidades ocasionadas por sus (malas) decisiones, y mas bien hábilmente eluden y buscan culpables (chivos expiatorios) en otro lado en los que cargan todas las culpas y secuelas, lavándose las manos descaradamente, cuando solo ellos son los directos u únicos responsables de las consecuencias.

De forma desfachatada, desvergonzada y osada, han confundido el poder estatal (Gobierno Municipal), con su propiedad personal, usando la instancia municipal y otras para provecho propio y de grupo de la manera más insolente.

La única clase social que se encuentra con el bienestar asegurado y los problemas económica resueltos, es la política; que ha aprovechado muy bien la cosa publica para enriquecerse rapidamente de manera ilegitima.

Ante la situación presente, el ciclo político del caudillismo se ha agotado y acabado, por lo que claramente hay en la sociedad yacuibeña una clara (pre) disponibilidad para transitar hacia un nuevo proyecto con otro horizonte de sociedad.

3. El protagonismo de los jóvenes y mujeres

Otro aspecto muy importante a tomar en cuenta, es la (grata) sorpresiva irrupción oportuna en el espacio político de manera protagónica de los jóvenes y mujeres, que han decidido tomar en sus manos de forma activa y frontal el futuro de la sociedad, provocando con su acción, un quiebre político histórico e importante producido con la renuncia (forzada por la fuerza popular ciudadana en las calles) de Evo Morales el 10 de noviembre de 2019, después de 13 años, nueve meses y 18 días de gobierno.

Este hecho que puede ser calificado como histórico y trascendental, significa que a partir de ahora, la política local pasa necesariamente por la participación “activa, protagónica, real y efectiva” de los jóvenes y mujeres. Digo protagónico, empoderado, real y efectiva, porque hasta ahora hubo participación de jóvenes y mujeres en espacios decisorios del Estado, pero de forma decorativa, bajo perfil y poder marginal.

Creo que en este nuevo tiempo político y social, no puede haber un (nuevo) proyecto de sociedad, sin la participación e inclusión de los jóvenes y mujeres de manera estelar y central.

4. Es el tiempo de los nuevos líderes, pero con ideas

Las muestras de las investigaciones sociales, revelan de manera clara e inequívoca, que la sociedad yacuibeña aspira ansiosamente a tener una nueva camada de “líderes políticos nuevos”, pero condicionados a que posean “ideas nuevas y serias”, no improvisados. Parece una contradicción, pero es lo que solicita, espera y anhela Yacuiba en este tiempo.

Lo que me ha llamado mucho la atención en los diversos estudios que hicimos, es que en especial los jóvenes y adolescentes, exigen decisiones/acciones radicales en la gestión pública en la estructural estatal local, llegando incluso a solicitar acciones que colisionan con los principios y valores “republicanos y democráticos”, como la eliminación/desaparición a través del cierre del Concejo Municipal y la Asamblea Regional, por ser (en su percepción) inútil, inservible e innecesaria.

Una muestra palmaria que la sociedad no se va a dejar seducir y enganchar tras un político que simplemente muestre y exhiba como principal credencial político electoral el “ser nuevo”, ha sido la elección (anulada) del 20 de octubre de 2019, en el que para la banca de diputado uninominal (C-43), se han presentado como candidatos/as en su gran mayoría, nuevos, jóvenes, y en casi todos los casos, con un buen perfil electorable y potencialidades.

Los resultados que arrojó la votación obtenida por los “nuevos”, confirma lo que los grupos focales manifiestan de manera clara sobre “qué tipo de nuevos” políticos espera la sociedad yacuibeña, lo que significa que Yacuiba está aguardando a “nuevos actores” en el campo político, pero muy condicionados a que éstos tengan en manos, proyectos serios.

A los que de pronto aparecen impulsivamente en tiempos de elecciones como candidatos a un puesto para probar suerte, y después si no tuvieron éxito, desaparecen totalmente de escena inmediatamente pasa el proceso electoral, los llamo voluntaristas y bienintencionados, que son entusiastas e impetuosos sinceros e ingenuos, pero que están autoengañados, porque para tener éxito verdadero con resultados en el campo político, se requiere poseer verdadera vocación de servicio y capacidad.

Está claro que el problema de fondo no está en la (mera) participación o no de los “nuevos” en la política, porque en los últimas gestiones, la presencia en las listas electorales y ocupación de espacios importantes, ha sido significativo, pero intrascendente e infructífera, por factores que tiene que ver con la ausencia de vocación política, competencia y compromiso social.

Lo que la sociedad demanda, es que las “ideas políticas” no sean producto de una improvisada e informal “charla de café”, con planteamientos facilones, fantasiosos, superficiales, triviales e insubstanciales, rayando en lo demagógico y embustero, a problemas estructurales, históricos, profundos y muy importantes.

Adicional a esto, hace falta la (urgente) constitución y conformación de una estructura partidaria organizada local propia, con proyección a la consolidación en el espacio regional del Gran Chaco, porque desde la experiencia (fallida) de la tristemente célebre de la construcción de la mafia apandillada del PAN (que fue un aquelarre, que ha causado un gran daño al Gran Chaco y a Tarija, porque entregó Tarija y el Chaco al MAS a cambio de 30 monedas de plata), no ha existido iniciativa e interés de la clase política local, por la creación de un instrumento político regional propio, con sustrato y sedimento ideológico basal, anclado en la visión regional centrípeta y emancipadora.

Considero que la clase política (en especial la de Yacuiba) tiene la responsabilidad y una deuda pendiente que debe saldar ya nomás, conformando una organización política propia del Chaco.

La gran responsabilidad porque no hay calidad en la clase política, es precisamente por la ausencia de partidos políticos orgánicos, y porque éstos no forman y entrenan cuadros con tiempo a través de capacitación y entrenamiento, y mecanismos de promoción y posicionamiento.

Una de las razones por las que no hay nuevos cuadros en condiciones de participar, es porque los lideres caudillos políticos no permiten de manera deliberada el surgimiento de nuevos líderes, porque suponen que son potenciales amenazas a su liderazgo, por lo que recurren a ubicar en ciertos espacios a personas inhábiles, incompetentes e incapaces, y dóciles y obedientes.   

Los únicos responsables de la mala calidad de las autoridades, es de la misma clase política, porque es ésta la que define secretamente de manera unilateral y solo entre la cúpula los candidatos, por lo que la población va a las urnas a elegir sobre lo que ya previamente ha decidido la clase política.

La realidad es que en los partidos políticos, no hay cuadros nuevos, idóneos y competentes, que se encuentren prestos para asumir retos y desafíos en la gestión pública, por lo que para que exista una provechosa transición, se hace necesario que los que estén interesados en prestar servicios públicos, tengan verdadera y auténtica vocación de servicio, capacidad, que hagan carrera política y que se involucren plena e íntegramente en los asuntos de la ciudad, con todos los riesgos y sinsabores que esto conlleva.

5. Es el turno de los atenienses

En la academia se discute ardientemente sobre las formas, naturaleza, características, condiciones y particularidades intrínsecas de los gobiernos como sistemas y sus ejecutores/administradores, dependiendo de las particularidades intrínsecas de los contextos y circunstancias. Dentro de este debate, existe uno que me gusta mucho y que ha sido desarrollado por Michels, Weber, Smith, Foucault, Heidegger, llegando a Hegel y Kant, que es sobre la particularidad para el desempeño del liderazgo político, de acuerdo al momento histórico, y en estas reflexiones, se identifica y clasifica a líderes políticos denominados espartanos (destrucción) y atenienses (construcción).

Se debe tener en cuenta que los espartanos por sus características innatas de energía, pasión, potencia, reciedumbre, firmeza, resistencia, garra, coraje, ímpetu, intensidad, valor, carácter, empuje y resolución, sirven eficazmente para “destruir y desmontar” una estructura institucional establecida que ha cumplido su ciclo; y por otro lado, los atenienses por sus particularidades propias de reflexión, raciocinio, sabiduría, discernimiento, inteligencia, intelecto, entendimiento, racionalidad, reflexión, juicio, capacidad, coherencia, cordura, sensatez, moderación, mesura y circunspección, sirven para “construir e implementar” un nuevo orden de acuerdo a un (nuevo) proyecto de sociedad supeditado a una visión colectiva previamente definida.

La materia prima de acción del ateniense, es el diálogo, la deliberación, la negociación, el consenso, la concertación, el pacto, las alianzas, la unión, la integración.

En tiempos de acumulación histórica y agotamiento de ciclos, en los que se requiera romper paradigmas establecidos como orden social, los líderes políticos espartanos como combustible e instrumentos, son necesarios y apropiados para destruir.

Pero después de producida la destrucción, y ya en la fase de construcción, la participación de los espartanos, debería pasar al espacio secundario de acompañamiento y guardianes, y dar lugar a los atenienses como protagonistas principales.

Personalmente, apoyado por la experiencia, desconfío y dudo mucho de la participación protagónica de los espartanos en esta segunda fase, porque su naturaleza de uso de la violencia desembozada como materia prima de acción, hace que no se construya integralmente mediante un proceso ordenado una nueva institucionalidad, y esto porque el espartano para mantener su vigencia y expandir su poder, requiere conservar el estado de permanente violencia, destrucción y confrontación, para permanecer montado en el poder.  

Después del cierre y liquidación del ciclo del denominado “Proceso de Cambio” ejecutado por Evo Morales (MAS) en estos casi 14 años, en pos de un nuevo periodo (que no sabemos que será), y para que éste tenga éxito, la participación protagónica de los atenienses es imprescindible.

6. Existen recursos humanos competentes

Como señalé líneas arriba, la clase política no dispone de nuevos cuadros capacitados para el recambio y no ha mejorado en nada la pésima calidad que posee, por lo que es preocupante esta situación.

Sin embargo, ante esta ausencia y vacío evidente, se ha notado que desde la sociedad a través de diversas organizaciones ciudadanas, personas de diversos espacios y sectores se han manifestado, y han mostrado genuino interés y predisposición a participar en el campo político.

Al ser el proceso de transformación de la sociedad yacuibeña un gran desafío, se requiere contar con la participación activa y protagónica de recursos humanos competentes, que con sus habilidades y pericias, contribuyan de forma organizada y productiva a la consolidación del fin y los objetivos trazados.

En Yacuiba, no sólo existen personas (en especial jóvenes), con preparación académica en gestión pública y asuntos de Estado, sino la disposición entusiasta de muchos profesionales jóvenes, que creen que ha llegado la hora de participar en el espacio público aportando proactivamente.

Creo que para la construcción efectiva de una nueva institucionalidad municipal como la que planteo en la Agenda Yacuiba 20-40, se requiere contar con un equipo de personas competentes, idóneas, comprometidas y apasionadas, que se dediquen íntegramente a trabajar en pos de la visión estratégica, y en Yacuiba existen personas con estas condiciones.

Creo que ésta es la oportunidad para acabar y sepultar los caudillos y personalismos que tanto daño han causado, y apostar fuerte por un nuevo modelo de gestión y gobierno basado en el equipo multidisciplinario.

7. La riqueza y potencia de la Yacuiba cosmopolita

Yacuiba al ser una ciudad fronteriza con la Argentina con principal actividad económica del comercio, el tejido social está compuesto por una importante diversidad cultural, producto de la migración derivado por diversos factores económicos, políticos y sociales.

Este tipo de  pluralidad con diversas expresiones culturales, social y material, le otorga una riqueza y fortaleza extraordinaria, que si deseamos, podemos convertirla en una gran potencialidad y ventaja comparativa, pues si es que esta policromía social se articula eficazmente en torno a una visión histórica, un nervio articulador referente, a un proyecto social compartido, se puede convertir a Yacuiba en un gran polo de desarrollo, aprovechando al máximo las fuerzas, la creatividad, habilidades, vocaciones, talentos, capacidades, etc., de la diversidad social.

Al margen de este mosaico sociocultural, Yacuiba posee una gran riqueza indígena que no ha sido aprovechada y potenciada, por lo que este asunto es un tema pendiente de atender de manera prioritaria.

8. Desaparición casi total de los partidos políticos

La profunda crisis política de desinstitucionalización que se ha producido, ha evidenciado y dejado un campo político sin la presencia de partidos políticos como organización política, que prácticamente han sido desplazado y desaparecido como estructuras orgánicas intermediarias entre la sociedad y el Estado, como generadores de “bienes políticos” para la resolución de los problemas, conflictos y tensiones.

La desaparición del campo político de los partidos políticos como estructura orgánica, no significa que los viejos políticos también hayan desaparecido y automáticamente estén relegados y fuera del escenario. Al desaparecer los partidos, los viejos cuadros que quedaron al aire, se han reciclado rápida y hábilmente en otras organizaciones, por lo que desde ese tiempo, están haciendo todos los esfuerzos desde ahí, para mantener y sostener el actual modelo y estructura obsoleto, pues ante esta situación, es necesario identificar y extirpar las fuerzas ocultas que sin duda no van a permitir, y van a emplear todos las ardides y trucos para resistir el desarrollo del proceso de transformación, porque sin duda ellos sabes muy bien que sus intereses de poder serán afectados seriamente.

Ante la ausencia de los partidos políticos, ingresaron en escena como interpeladores, y después como mediadores, organizaciones ciudadanas como los comités cívicos, plataformas, organizaciones sociales corporativas, etc., tomando protagonismo en las decisiones públicas transcendentales, sustituyendo casi por completo a los partidos políticos .

Esto muestra la decisión de participación directa de los ciudadanos a través de estas organizaciones, y una oportunidad para reorganizar la sociedad, a partir de esta crisis.

Sin embargo, considero que la presencia de los partidos políticos es muy importante e imprescindible para la vigencia de la democracia, porque hay la necesidad de generar marcos legales e institucionales para limitar los usos y abusos del poder por quienes lo ejercen, a través de lo que se denomina el equilibrio de los pesos y contrapesos.

9. Hay una nueva conciencia política intergeneracional

Sin duda que la crisis de octubre de 2019, ha gestado en los ciudadanos una nueva conciencia política intergeneracional, en el que existe un sentido de (co) responsabilidad sobre nuestro futuro y porvenir como colectividad. Como nunca ha sucedido, la clase media se ha politizado de manera importante y oportuna.

Hay un sentimiento evidente en el ambiente, que el compromiso y responsabilidad de transformación es de todos, y no solo de una parte de la sociedad o de la clase política, por lo que ya no se puede pensar en nuevos proyectos desde la parcialidad o una élite reducida, sino desde una visión holística e integradora.

Es el momento no solo de la recuperación de la política para los ciudadanos, sino de su ejercicio eficaz a través de la generación de condiciones adecuadas para el desarrollo de una nueva forma de hacer política, empoderando al ciudadano, como verdadero titular de la soberanía y depositario del poder público.

Es la oportunidad para la construcción entre todos de una nueva sociedad con espíritu liberal y moderna, en el que el centro de interés y razón, sea el bienestar y progreso del ciudadano.

10. Un (nuevo) proyecto de sociedad incluyente

Finalmente, creo que nos encontramos en un momento muy propicio para debatir, reflexionar y definir seriamente nuestro futuro, tomando una decisión que nos garantice mejores condiciones sociales, económicas y culturales para todos.

Ha llegado el momento para hacer un alto y realizar una evaluación rigurosa, crítica y profunda sobre el funcionamiento y los resultados del actual sistema, y replantearnos seriamente el modelo del extractivismo primario exportador secante y exacerbado de materias primas, y la dependencia casi total de las regalías hidrocarburíferas, y decidir  transitar hacia un nuevo modelo, que debe ser diseñado y construido desde las esferas de poder con la plena y activa participación ciudadana.

¿Quiénes son los responsables de la situación actual? Sin duda que es la clase política, porque para eso existe la misma. Pero en este caso especifico, son los políticos atenienses, los intelectuales, los filósofos, los pensadores, los profesionales, los que tienen formación en asuntos públicos, son los responsables de generar conocimiento, ideas, abstracciones, proyectos, horizontes, orientados a resolver los grandes problemas de la sociedad.

Técnicamente la responsabilidad es de los que se dedican a filosofar, los que se encuentran en la cima de la pirámide social, y no del pueblo que tiene definido su rol en el mundo. Con esto de filosofar, me refiero a las personas que tienen la facultad entrenada y desarrollada para la generación de pensamiento a través del cual les permite contemplar, investigar interpretar, analizar y reflexionar sobre un tema en particular con el fin de conocer, entender, interpretarla y resolver con presupuestos la realidad.

En la Filosofía se dice, pensar para conocer. Es decir, cuando se conoce algo lo próximo que debe hacerse es realizar un análisis y descifrar el por qué existe, cómo lo hace y cómo se relaciona con nosotros y nuestra realidad.

La finalidad de la filosofía es cambiar o transformar algo material o inmaterial, entendiendo primero la realidad, comprendiéndola, para luego crear un sistema de ideas propulsoras y referenciales que se convertirán en el instrumento eficaz de la evolución y transformación.

El nuevo proyecto de sociedad debe contener una clara visión estratégica de largo plazo y un relato que debe ser convergente, de unidad e inclusivo, en el que se encuentren insertos los profesionales, empresarios, intelectuales, clase media, popular, campesinos, jóvenes, mujeres, adultos mayores, etc., con un objetivo claro y central para la mejora continua de vida de todos.

Creo que el gran reto y desafío histórico de Yacuiba, es provocar e impulsar una ruptura brusca con el actual sistema establecido, para la transformación profunda, estructural, incluyente, sostenible y sistemática, sobre la base de un proyecto de una nueva sociedad de acuerdo al contexto y futuro.

La Agenda Yacuiba 20-40 es una seria, amplia, reflexiva y trascendente propuesta programática transhistórica disruptiva, visionaria, emancipadora, vanguardista, aspiracional, superadora, alternativa y viable de (nueva) sociedad, conteniendo energía lumínica que señala el camino virtuoso para la construcción entre todos y para todos, la “Nueva Yacuiba del Siglo XXI”.

Hay una necesidad apremiante y urgente por encontrar nuevos cauces de desarrollo, que estimulen el emprendimiento, la creatividad y la innovación, en la búsqueda de un crecimiento y un desarrollo sostenible, equitativo e inclusivo.

La decisión está en nosotros mismos y en nuestras manos.

Esteban Farfán – Analista político


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