El Museo de la Revolución Democrática y Cultural, ubicado en Orinoca, más conocido como el «Museo de Evo Morales», es evaluado por el Ministerio de Culturas y Turismo para definir su futuro. Inicialmente, se retirarán los objetos que tiene (regalados e inspirados en el expresidente). Mientras tanto, las actividades turísticas continúan con total normalidad.

Desde Orinoca, el encargado de administración del museo, Armando Montaño, anunció que se realizarán “cambios en la museografía”,  es decir, se retirarán los objetos de Morales, pero se mantendrá la premisa indígena. Informó que actualmente, “el repositorio cultural está trabajando con  normalidad”.

Trofeos  otorgados a Morales  en sus encuentros deportivos.
Foto: APG

En ese sentido, el  ministerio  alista un informe sobre los aportes que el museo de Orinoca  realizó  en el ámbito turístico y económico de la región para determinar su continuidad.

«En estos momentos estamos revisando los informes técnicos para poder ver si el proyecto tiene algún impacto cultural en la región y si la beneficia de alguna manera. En dos semanas tendremos el resultado final y será publicado de manera oficial», señaló el jefe de comunicación del Ministerio de Culturas, Víctor Hugo Mendizábal.

Según un informe del Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social (FPS), el objetivo del museo era establecer una exposición permanente que resuma tres aspectos  de la historia.  “El primero, mostrar la historia de los pueblos indígenas y originarios del país, el segundo dar a conocer  la vida de Morales y su relación con Orinoca y el tercero, mostrar a través de sus regalos recibidos, la vida cultural de los bolivianos y la importancia de la figura del (entonces) Presidente en la revolución democrática cultural”.

Mercedes Bernabé, responsable del museo, confirmó el dato sobre la continuidad de actividades. “Está funcionando sin ningún inconveniente. Porque la finalidad también es apoyar a las comunidades cercanas”, sostuvo.

Poleras  de equipos de fútbol nacionales e  internacionales.
Foto:APG

Sin embargo, el diputado nacional Amílcar Barral afirmó que la infraestructura está en deterioro por el poco uso que se le dio y  aseveró que el proyecto no es rentable. «No se recaudaba ni 100 bolivianos diarios en el museo», expresó.

En diciembre del pasado año, la ministra de Culturas, Martha Yujra, aseguró que el espacio no tuvo  aporte a la cultura. «Algo tenemos que hacer (con el museo). No nos sirve, no tiene ningún beneficio», dijo, citada por AFP.

¿Cuáles son las opciones?

Convertirlo en una cárcel o en un centro de investigación agropecuaria, fueron las opciones que dieron el diputado Barral, el museólogo Mariano Baptista y el arqueólogo Jedu Sagárnaga, respecto al futuro de la infraestructura ubicada en Orinoca, que muchas veces fue tachada como un «elefante blanco».

«Lindo sería si se convierte en una cárcel, pero es mucho lujo para eso;  sin embargo, pienso que debería ser un internado de estudios superiores en arte, donde estudiantes becados vayan a estudiar al  lugar», opinó Barral y sostuvo que se le tiene que dar con urgencia algún tipo de utilidad debido a la inversión millonaria que se hizo.

 El repositorio  fue inaugurado el 2 de febrero de 2017.
Foto:  APG

Al respecto, el museólogo e historiador Baptista  sostuvo que el edificio no debería destruirse, «pero sí se debe cambiar su contenido, porque según lo que leí, allí están las camisetas incluso sudadas que el presidente usó en encuentros deportivos», comentó y aseguró que con el monto invertido, se pudo haber construido al menos 15 museos en todo el país.

«Con esos siete millones de dólares que costó, cada capital de departamento y de ciudades medianas, podía haber tenido un museo de lujo que resalte la historia de cada departamento o ciudad. Tranquilamente se construían unos 15 edificios de buen nivel. Es una vergüenza, por ejemplo, que Pando y Beni no tengan un buen museo«, aseveró Baptista.

El arqueólogo Jedu Sagárnaga también coincidió en que la infraestructura no debería destruirse, «no se puede dejar de utilizarla ni demolerla porque fue creada con el dinero de todos los bolivianos», alegó.

«Aunque el lugar es bastante incómodo, porque incluso está lejos de la capital orureña, mi sugerencia es que se podría hacer un centro de investigación agropecuaria, ya que es una zona rica en ganado camélido. Sería ideal para el acopio de fibra y de carne, pero además para hacer una investigación sobre el significado de los camélidos», concluyó.

Cuando han transcurrido casi tres años de su creación, el  museo de Evo no cumplió con las expectativas con las que se inició. El flujo de visitas diarias  es escaso. El repositorio cultural solía publicar diariamente en Facebook algunas fotos de turistas y visitantes nacionales;  sin embargo, en las imágenes se observan pequeños grupos de máximo cinco personas.

Orinoca  es un poblado de Oruro y está a 400 km de La Paz.
Foto: Los Tiempos

 A 400 km de la sede de Gobierno

El museo se abrió el 2 de febrero de 2017 en la comunidad de Orinoca, Oruro, el pueblo natal del expresidente Evo Morales -ubicado  a 160 kilómetros de Oruro y casi a 400 de La Paz-  y  tiene  alrededor de 700 habitantes. 

Tuvo una inversión  de   47 millones de bolivianos, lo que equivale  aproximadamente a siete millones de dólares. Cuenta con 10.814 metros cuadrados.

Entre los objetos que tiene en las galerías, se encuentran  poleras de equipos de fútbol internacionales como Real Madrid y Juventus y  de jugadores como Neymar y Lionel Messi, entre miles de regalos recibidos por Morales en sus casi 14 años de gobierno.

Abre  de martes a domingo. El costo de ingreso es de   15 bolivianos para nacionales y  70 para extranjeros.

Página Siete