El Chaco entre el ocaso y la renovación de su clase política

Es menester y obligado análisis en tiempos preelectorales;  observar el rumbo que vienen tomando la clase política dirigencial del Gran Chaco y a la vez apremiante la necesidad de analizar en la integridad y en la eficiencia de  la acción política de los hombres llamados a dirigir y gobernar a las masas, quienes son  responsables de una eficiente y  honesta dirección de los destinos de nuestra sociedad, independientemente de los intereses particulares, o político partidarios que persiguen.

La teoría de las elites en Pareto y Mosca, nos indican que la verdadera lucha por el poder se da dentro de la clase gobernante, lo cual no excluye la posibilidad de que también se beneficie la mayoría de la sociedad o incluso toda ella, por lo que la sociedad avanza cada vez que la minoría gobernante “mejora o es reemplazada por otra de superior calidady por el contrario, si la clase dominante se hunde en la decadencia sin que ninguna otra minoría proponga una solución más adecuada para los problemas de la época, el resultado será el Ocaso o la lenta desintegración y con ello llega un estancamiento del propio desarrollo político, generando así una crisis de liderazgo o renovación política.     

También sabemos que las  élites políticas y las aristocracias del tipo que sean, difícilmente no perduran en el tiempo, ya que se  degeneran en el transcurso del tiempo por el desgaste que da la acumulación del Poder, en la experiencia del departamento de Tarija va de un rango de 10 – 20 años. Toda élite necesita organizarse con refuerzos provenientes de las diferentes clases inferiores, con sus mejores elementos, hay que tomar en cuenta que con la decadencia de una élite, una nueva élite llena de fuerza y vigor se forma en el seno de las demás clases, que buscan emerger y desplazar a la anterior en situación de decadencia.   

Lo que nos lleva a una cuestionaste muy importante, ¿la élite y la calidad de los gobernantes chaqueños está en decadencia? ¿O se encuentra estancada? Ya que por los indicadores sociales y económicos,  la población del Chaco y más precisamente en Yacuiba,  existiera un sentimiento  de insatisfacción y desencanto de sus masas conforme al trabajo de sus gobernantes, situación que se ve reflejada en el desempleo, la corrupción y la ineficiencia en dar soluciones a la sociedad (Gestión Pública) poniendo en riesgo el poder de la actual clase gobernante.

El Chaco estaría entre el ocaso o el estancamiento de una clase política que cada vez pierde mayor credibilidad y confianza de su masa social? Pero qué pasa si no existiera una nueva clase política emergente de mayor nivel que pueda remplazar a la decadente dentro de un proceso de renovación, sino solo un cambio de forma lo que significaría solamente  nuevos rostros, pero no mejores cualitativamente, situación que nos mostraría que estaríamos ante un nuevo fenómeno, un estancamiento de la clase política; quienes difícilmente podrán dar un cambio significativo hacia la consolidación del desarrollo integral de la región y la renovación política.           

Haber, tomemos en cuenta algunos aspectos para el análisis: en el Chaco existe un fragmento de una clase política actual que se encuentra vigente hace más de dos décadas, quienes también fueron en su momento una fuerza emergente que desplazó a la vieja guardia.

En su momento una de las principales fuerzas políticas con identidad regional propia fue el PAN, organización política que sirvió como un paraguas donde se cobijaron varios políticos de línea del MNR, MIR, por nombrar las más representativas.

El  predominio político de esta agrupación se funda en la visión autonomista de la región, elemento principal de cohesión social y consiguientemente principal elemento discursivo, mismos que supieron capitalizar una demanda oportunamente, ya que el respaldo de la sociedad chaqueña era incondicional. 

En junio de 2009 se anunciaba la creación de la nueva agrupación política PAN, que buscaba gobernar Tarija tras las elecciones departamentales en 2010. A la cabeza de Edwin Flores, el PAN participó de los comicios donde logró un 6% a nivel departamental. A pesar de que no ganó la Gobernación tarijeña obtuvo cuatro ejecutivos seccionales y el gobierno municipal de Yacuiba. De esta manera, el partido que por primera vez participaba de las elecciones departamentales se constituyó en la primera fuerza en las entonces provincias chaqueñas y en una fuerte oposición para el nuevo gobernador.

Pudiendo de esta manera constituirse como la primera fuerza en la Región del Gran Chaco, situación que le permitió consolidarse en diferentes espacios en todo el departamento y municipios locales. Ahora bien, los principales actores que conformaban esta renovada agrupación política fueron, en cierta medida, una clase con escuela política tradicional de los partidos arriba mencionados (MIR,MNR y otros) que lejos de intentar reproducirse en los espacios de poder y renovar la forma de hacer política y de sus propios cuadros, se contentaron con atrincherarse en los espacios ya ganados, alcaldías, sub gobernaciones, etc. y en construir un culto a la personalidad, clásico del caudillo, rindiendo un homenaje puramente verbal a los sentimientos de necesidad más íntimos de  la clase popular, recurriendo a la demagogia con el fin de conservar el poder solamente en los espacios obtenidos y nos así consolidando un proyecto de largo plazo. Reduciendo su proyecto a inventar fórmulas que apelen al sentimiento de la masa, que en ese momento era efervescente la necesidad de la autodeterminación por diversos motivos.

Por otro lado, el surgimiento de esta nueva élite política (2009), coincide con el incremento de ingresos más grande de la historia del Chaco y del departamento, que se da a partir de la aprobación de la nueva ley de hidrocarburos, creando así el IDH vigente a partir del año 2005, logrando incrementar los recursos en un 40 % sobre el total de la renta. Posteriormente al año 2006, como resultado del Decreto de “nacionalización” por la modificación de los contratos de operación y participación de YPFB, se logra incrementar los recursos económicos de la renta petrolera en un promedio del 16%.

Esta bonanza económica para la Región permitió empoderar a esta nueva clase política, o en palabras del vicepresidente de Bolivia, se conforma un bloque de poder dominante que se concentran en la acumulación de su propio capital de manera informal, a través de terceros, al ritmo de administración pública, forjando un modelo de subordinación de los gobiernos a las fuerzas externas de las empresas, claro, acorde a la visión mercantilista que se tiene de la política, que dicho sea de paso la gran mayoría de la empresas no eran locales lo que significa que los recursos económicos salían sin retorno de la región. Este ciclo económico de bonanza que dura del 2006 hasta el 2014, es considerado la época de oro del Chaco, lo que nos hace preguntar nuevamente: ¿la élite política estuvo a la altura de las circunstancias? O ¿qué fue lo que pasó?  

Ahora bien, producto de ese desgaste y malestar social, el año 2015 parte de la clase política del extinto PAN intenta renovarse, buscando aproximarse a las masas a  través de algunos liderazgos fabricados que no contaban con la experiencia ni los instintos de lucha, más al contrario, se rodea de políticos muy poco experimentados en su mayoría, habiendo solo unos cuantos que demuestran tener agallas. Alianza UDA, que más tarde que temprano se quiebra por el exceso de autoritarismo interno y excesiva personalización de su liderazgo situación que conlleva a una crisis política interna, llevando así a la desintegración de la alianza y a una frustración colectiva de sus electores.   

Dicha alianza, que tenía como único elemento de cohesión la coincidencia del mismo adversario y no así coincidencias ideológicas, ni programáticas, justamente a esto se debe la frágil coalición ya que no se pensó en un proyecto de largo plazo, fue meramente coyuntural.                

Por otro lado, la otra fracción, ex PAN, se suma al partido en función de gobierno: el MÁS, como única opción, quienes los reciben con los brazos abiertos sin importar su pasado neoliberal y desconociendo su propio estatuto, que de manera clara niega la posibilidad de candidaturas a los “invitados”, lo que lleva al MAS a cometer un gran error político: candidatos transformados y duramente censurados por las población, incluida la propia militancia masista.  

Por todo lo expuesto, podemos concluir que la clase política en el Chaco debe renovarse con elementos de los diversos estratos, quienes deben mantenerse siempre despiertos a los más sinceros instintos de lucha y de vocación de servicio, en bien de la comunidad.  Se puede decir también  que el aislamiento y alejamiento de la realidad de algunos políticos actuales, a causa de la enfermedad del Poder, ignorando los lazos que los unen con la sociedad, produciendo una degeneración de su clase política, a la cual generacionalmente representan, provoca la pérdida de la capacidad para resolver los asuntos propios y los de la sociedad.

Finalmente, creo que los liderazgos surgidos a finales del siglo XX entraron en un proceso de degeneración y/o decadencia por lo que esta debe de ser remplazada a través de una renovación de parte de una nueva élite emergente,  que tenga la capacidad de evolucionar en la forma de hacer política y a la vez cuente con una visión acorde con los tiempos en los que se vive, como también tenga presente los problemas más sensibles de sociedad y, los más importante, cuente con el respaldo de las masas.

La pregunta es: ¿ahora existen nuevos liderazgos?

¿En las próximas elecciones sub nacionales existe la esperanza de que se dé un cambio cualitativo? O estamos frente a un estancamiento de la clase política chaqueña. 

Daniel Marañón Tovar – Politólogo